Manejar no es ninguna broma… ¡aunque a veces lo parezca!

Las multas de tránsito más raras


Ejemplos de anécdotas de las multas de tránsito más raras los encontramos en multitud de países donde, ya sea por la actuación incompresible de los conductores o ya por la absurda reacción de los policías, se crean situaciones de lo más rocambolescas, más propias de una escena cómica de cine que de la vida real.

Hay personas que no parecen ser conscientes de la importancia de mantener la atención frente al volante. Es el caso de un conductor de Inglaterra que, lejos de preocuparse por su seguridad y la de los demás, decidió que circular en una autopista a alta velocidad era el mejor momento para afeitarse. Así lo hizo, reconociendo más tarde que no le había dado tiempo a asearse en su casa. La imprudencia le costó la retirada de la licencia para manejar durante seis meses.

En Australia un motorista debió pensar que para qué perder el tiempo haciendo barbacoas cuando la podía hacer mientras manejaba su moto. No sabemos si su intención era realmente ésta, pero el caso es que decidió atar su parrilla de barbacoa a la motocicleta, llevándola consigo allá donde iba. Lo cierto es que afortunadamente no tuvo tiempo de comenzar a cocinar unas salchichas en alguno de sus viajes. Fue detenido antes de que pudiera hacerlo. La policía lo sancionó con 800 dólares de multa.

Entre las multas de tránsito más raras no podemos dejar de destacar la que se le impuso a un conductor en España, concretamente en Madrid. Esta vez la actuación absurda provino de la policía. Ésta detuvo al conductor alegando que estaba usando su celular mientras manejaba. El conductor replicó que lo que había hecho era rascarse la oreja. Demostró a los policías a través del registro de llamadas de su celular que no había hablado con nadie mientras manejaba. ¿Pensáis que la policía de tránsito se echó atrás? Lejos de eso, le impusieron una multa de 60 euros alegando que sostuvo su oreja durante un tiempo demasiado prolongado.

Además de encontrarnos con las multas de tránsito más raras también podemos mencionar las estrategias más rebuscadas para no pagar las multas de tránsito. Aquellas son tan infinitas como la imaginación de las personas. Un ejemplo es el caso de una mujer estadounidense de 36 años que en 2006 llegó a fingir su muerte falsificando documentos. Su imprudencia le delató, pues un mes después de su supuesta muerte fue detenida tras provocar un accidente con el auto que manejaba.