Dolor de cabeza, de estómago o insomnio

Cómo reconocer los síntomas del estrés


El ritmo de vida con prisas, lleno de trabajo y tareas, sin tiempo para descansar o platicar tranquilamente con la familia y amigos, hace que muchas personas padezcan de ansiedad o depresión. Por tal motivo, es bueno reconocer los síntomas de estrés, antesala de estas dos patologías, con el fin de estar alerta y poder reaccionar a tiempo.

Es hasta cierto punto saludable que el estrés esté presente en niveles bajos en nuestras vidas, pues hace que nos sintamos motivados y productivos. En efecto, una actividad controlada ayuda a ejercitar la mente y el cuerpo, y previene el envejecimiento prematuro. Sin embargo, cuando el estrés alcanza límites elevados puede ser muy perjudicial y causar enfermedades que a menudo se vuelven crónicas y difíciles de tratar.

De hecho, se sabe que la depresión, el insomnio, las fobias, las adicciones al alcohol, las drogas o las bebidas alcohólicas, así como enfermedades del sistema digestivo (colitis ulcerosa, dispepsia funcional, síndrome de intestino irritable y gastritis) se asocian a la presencia de estrés.

A continuación, te ofrecemos algunos tips que te serán útiles para reconocer los síntomas de estrés:

  • Padecer frecuentes contracturas musculares. Esto es más habitual en personas que trabajan sentadas. Para evitarlas, haz estiramientos y practica algún deporte relajante, como pilates o natación.
  • Si tu odontólogo te indica que padeces de bruxismo (apretar y rechinar los dientes inconscientemente, generalmente cuando se duerme), trata de hacer ejercicios de relajación antes de dormir y evita ver la televisión o trabajar con el ordenador hasta tarde.
  • Como apuntábamos anteriormente, los desórdenes gastrointestinales son buenos indicios de que existe estrés: colitis, vómitos, nauseas, estreñimiento, colon irritable, malas digestiones, cambios en el apetito… son muy habituales en personas estresadas.
  • Insomnio o despertares continuos. Cuando el estrés entra por la puerta, el sueño sale por la ventana. Las dificultades para conciliar el sueño y las pesadillas aparecen en casi todas las personas con ansiedad, y además precisamente el escaso descanso provoca más nerviosismo; es el pez que se muerde la cola.
  • Boca seca, dificultad para tragar. Aunque no todas las personas que padecen estrés lo notan, es habitual que las glándulas segreguen menores cantidades de saliva.
  • Temblores, sudor frío, palpitaciones. Es habitual que las personas estresadas piensen que padecen de alguna patología cardiaca y por tal motivo acuden frecuentemente al doctor. Sin embargo, generalmente estos trastornos son sólo fruto del nerviosismo.

Saber reconocer los síntomas de estrés es necesario para hacer balance de lo que no está funcionando en nuestras vidas y poner freno a aquello que nos está lastimando. No dudes en acudir cuanto antes a un especialista si reconoces en ti o en alguno de los tuyos dos o más síntomas de los anteriores.