Establece unas claras normas de convivencia

Alquilar habitaciones para pagar la hipoteca


Son muchas las personas que tratan de negociar con su entidad bancaria el crédito hipotecario adquirido con ella sin obtener finalmente el resultado deseado.

Si tu casa consta de uno o más dormitorios a parte del tuyo, rentarlos puede resultar un desahogo para tu bolsillo. Cualquier persona que vive sola o acompañada de algún familiar gusta de conservar su intimidad. Puedes sentir que la presencia de un inquilino externo o ajeno a tu vida coarta la comodidad de la que normalmente gozas en tu hogar. Pero piensa que la solución de rentar habitaciones para pagar la hipoteca es siempre temporal, hasta que tu economía se recupere y puedas volver a hacer frente a los pagos por ti mismo.

Considera la opción de que, además, dicho inquilino no tiene que ser siempre un desconocido. Quizás haya algún familiar o amigo cercano que esté buscando justo en ese momento una habitación para vivir. Desconocido o no el inquilino en cuestión, pactando las condiciones de una forma clara y aplicando unas normas de convivencia, no tiene por qué surgir ningún problema.

Cuando entrevistes a los candidatos piensa en tus horarios y rutinas diarias. Por ejemplo, si trabajas de día y encuentras a alguien que trabaja de noche piensa que, mientras tú duermes, esa persona estará en plena actividad en la vivienda. Sería incómodo para ambos. Procura buscar a alguien que maneje horarios, rutinas y costumbres de vida similares a las tuyas.

Debéis fijar por escrito el precio y las condiciones a través de un contrato de arrendamiento. Dicho precio dependerá de múltiples factores, como si están incluidos o no el consumo de luz, agua y comida, o de si la habitación está amueblada o no. La ayuda de un asesor te resultará útil para determinar puntos como el límite de tiempo del arrendamiento, fianzas, pagos de desperfectos, etc.

Asegúrate de que el potencial inquilino es solvente y va a poder hacerse cargo de los pagos mensuales.

Nuestro hogar es, posiblemente, el bien de mayor valor que poseemos. Considera todas las opciones, incluida la de rentar habitaciones para pagar la hipoteca, antes de perder tu casa.